Preparar el café por la mañana mientras el sol apenas entra por la ventana de la cocina es un ritual que muchos compartimos. Es ese momento de paz, antes de que empiece el ajetreo del día, donde planeamos lo que vamos a hacer o simplemente disfrutamos del silencio. Quizá te identifiques con esa sensación de necesitar obligatoriamente esa taza caliente para espantar el cansancio del cuerpo y sentir que finalmente despiertas. Durante años, en muchos hogares mexicanos hemos visto cómo las abuelas guardaban frascos con ingredientes extraños en las alacenas, asegurando que ahí residía el secreto de la eterna juventud. Tal vez esto te resulte familiar porque en nuestras familias siempre ha existido un remedio casero para cada pequeño achaque. Sin embargo, muchas veces pasamos por alto que la verdadera energía no viene en empaques llamativos ni requiere de soluciones milagrosas, sino de lo que la tierra nos regala de forma natural. ¿Te has preguntado alguna vez por qué nuestros mayores solían...